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lunes, 2 de noviembre de 2026

 NOCHE DE ÁNIMAS

Ayer picaron a mi puerta un grupo de niños del barrio cantando el Halloween. Diles una propina y recordé mi infancia. Los tiempos de Londres cuando la noche de difuntos se convertía en las hogueras de Guy Fawkes, aquel espía español a sueldo de los jesuitas que quiso quemar el parlamento de Westminster.

Los chavales iban de casa pidiendo  “a penny for the guy” y yo no se lo daba porque iba contra mis principios patrióticos. Dar esa limosna hubiera sido para mí como pasarme al enemigo

Costumbres que van y vienen pero ya nos acuerda de la Noche de Ánimas en mi aldea que era una noche mágica y recorríamos la barriada con el cepillo de las Ánimas. Cuando daban algo se decía:

─Las ánimas benditas se lo pagarán. Digan vuesas mercedes la confesión general.

Con lo recaudado comprábamos vino y soplillos.  Ibamos para la iglesia. Allí nos aguardaba el sacristán quien después de la misa de la tarde ─la primera que los sacerdotes católicos celebran tal día como hoy para aumentar sufragios por las almas del Purgatorio─ subíamos con él a la torre para dar el clamor y tocar las campanas todas las noches.

Subíamos a tientas y a ciegas y de costadillo porque la escalera estaba oscura y era muy estrecha cagados de miedo. Al subir un peldaño alzaba el vuelo una lechuza que nos daba un buen susto.

Ya encaramados en el , encendíamos un cirio en el hachero y tirábamos del primer toco.

 La campana gorda esparcía su triste son por todo el pueblo. Todos los vecinos de Fuientezotes se hallaban metidos en sus casas al amor de la lumbre del cocedero rezando el rosario y recordando a los que se fueron. Entonces el sacristán el señor Benedicto bebía un trago del inmenso jarro que habíamos subido para pasar la noche y espantar así el miedo, un trago largo de vino nuevo.

 ¡Qué bien pasaba aquel mosto!

Pedrete el del tío herrero hacía la primera ronda, después bebía Michas el sastrín, Elpidio el de la casa de la fuente, el Moreno, Críspulo y otros cuatro o cinco de mi cuadrilla de cuyo nombre no quiero acordarme.

Cuando me tocaba a mí tenía que hacer la salva con una contraseña pues era preceptivo y decir Sangre de Cristo un año que no te veo laus tibi deo.

Iban pasando las horas de la noche de animas y allí estábamos aquella generación de mozos a punto de entrar en quintas que el destino dispersaría por el mundo y algunos ya habrán pagado el tributo del barquero quiero decir la muerte.

La campana gorda era la de los difuntos hombres. Otra más pequeña la de las difuntas y en el extremo sonaba el cimbalillo de infantes cuando tocan a muerto por un niño fallecido. Angelitos al cielo y a cada son una libación.

Las rondas se multiplicaban toda la noche. Así conjurábamos el miedo. El sacristán que era un púa que se las sabía todas para asustarnos contaba historias de aparecidos y fantasmas.

A mí se me ponían los pelos de punta con aquella historia de aquel padre que era muy pobre y de un hijo que tenía mucha hambre. Murió la madre y fueron al cementerio, desenterraron a la muerta, le sacaron la asadura la echaron a la sartén y se la comieron con tomate.

En esto que a media noche suenan unos golpes secos a la puerta y una voz que dice:

─Quien se comió la asadura dura dura de mi sepultura.

─ Ay padre quien será

─ Son las ánimas hijo hijo déjalas que ellas solas se irán.

─ No me voy que en la sala estoy

De nuevo suenan los golpes y la voz clamorosa del alma en pena:

─ ¿Quién se zampó la asadura dura de mi sepultura?

El niño se fue de vareta a causa del miedo

Y el padre otra vez diciendo que no hiciera caso que se irían por donde habían venido pues eran de la santa compaña.

Golpes y más golpes y la voz que se acerca primero a la escalera y luego a la alcoba. Más cerca.

─Quien comió la asadura dura de mi sepultura

─Déjalas hijo déjalas que ellas solas se irán

La voz suena más cerca y el pobre muchacho nota el aliento del fantasma a la cabecera de su cama que le tira de los pelos.

─No. No me voy que arrancándote los pelos estoy.

Pegó un brinco, salió de naja y se perdió por los entresijos del bardal y nosotros allí acojonados escuchando la historia del sacristán.

Y tan. Tan. Las campanas de la torre tocando a muerto y nosotros dándole besos al jarro. Creo que nos bebimos una cantara. Venida la aurora, bajamos alegres y contentos cantando aquello de las animas benditas se lo pagarán. Fue mi primera borrachera.

Nos fuimos para casa con mucho meneo de brazos y los andares algo telumantes. Mi padre y mi madre estaban  dormidos y yo venía con el cuerpo más alegre que unas pascuas pues dice la Biblia:

─Vinum bonum laetificat cor hominum. El vino bueno alegra el corazón de los mortales

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

domingo, 1 de noviembre de 2026

 DIES IRAE. EL DIA DE LAS LÁGRIMAS

Es el título de una novela del ruso Andreiev que hago mía como portal de este artículo.

aflige la melancolía y las estrofas de esta secuencia litúrgica resuenan en mi memoria.

Muchas veces salió de mis labios cuando ayudaba en los entierros y portaba la cruz y los ciriales delante del cura chiquito (parva humanidad), aquel capellán coadjutor de la parroquia de Sta. Eulalia Segovia que hacía solitarios en la sacristía y fumaba unos cigarros que eran más grandes que él.

Había que revestirlo de los ornamentos más pequeños. La capa pluvial la arrastraba hasta los pies como un peplo o la capa magna del señor obispo.

Se sabía muchos refranes, experto en chistes y nos contaba cosas de la guerra porque había sido capellán de un regimiento de Artillería y en el Ebro y en Brunete vio morir a muchos soldaditos por Dios y por España después de administrarles los sacramentos.

Libera me Domine de norte aeterna cantaba el cura chiquito con su hermosa voz de barítono dirigiendo el cortejo de jun sepelio detrás la carroza fúnebre de caballos negros. Los entierros en aquel entonces eran multitudinarios.

La ciudad paraba sus pulsos para ver pasar el entierro.

Las campanas de las parroquias dando el clamor y las múltiples torres de Segovia parecían de luto.

Lloraban por sus arcos milenarios los ojos del acueducto. Y siempre la gran pregunta de la muerte consuetudinaria. ¿Qué hay después? La respuesta la daba el prefacio de difuntos cantado en clave de sol poel preste:

─Vita mutatur non tollitur. La vida no se arrebata, cambia en la espera de la resurrección.

Lo que quiere decir que coloca al hombre en otra dimensión.

Sin embargo, nadie vino a decírnoslo. Es un secreto de nuestra fe católica. Deudos y familiares se arremolinan cerca del féretro junto a la sepultura abierta para dar a la tierra lo que era suyo.

─Que en el cielo lo veamos─ murmuraba  en voz baja alguna vieja.

Seguían quebrando el silencio del camposanto las estrofas de aquel poeta medieval que escribe su composición en medio de los rigores de la Peste Negra.

─Lacrimosa dies irae. Qué diré al justo juez quién será mi valedor en el Día de las Lágrimas.

Sin embargo esta tétrica composición se cierra con un rayo de esperanza:

─Oh piadoso y dulce Señor Jesús dales descanso eterno

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

domingo, 25 de octubre de 2026

 LITIASIS NOCHE DE DOLORES (LAUDACIO AL SERVICIO DE URGENCIAS Y DE UROLOGÍA DE PUERTA DE HIERRO MAJADAHONDA) GRACIAS POR SU PROFESIONALIDAD Y COMPASIÓN

 

Pasaron las navidades como un relámpago. Son las Doce Noches de los cuales hablaban los romanos. Shakesperare escribió su semblanza en la comedia “The Twelth Night”.

  El tiempo se acelera hasta la Epifanía y parece que los astros circulan allá arriba. Había que aplacar a Saturno el dios oscuro con libaciones. Últimos añs de la vida quie saldan la larga lista de los trabajos y los días. Recapitulaciones y arrepentimientos. Me siento solo y pecador. Muy poquita cosa. No he sido más que un pobre periodista, un soñador, avenate de la política donde todo es lucha, estridencia y ambición. ¿Últimos tiempos? No va más. Sin embargo me siento orgulloso de mi tarea. De mi vocación. Hay que ser humilde asumir el riesgo pewnsando que el hombre hecho en el barro es un carro de polvo. Grande solo es Dios.

Ese es el origen de las saturnales que el cristianismo retomó para conmemorar el nacimiento de Jesús. Tiempo de nostalgias y alegrías. Una pandereta suena. La nochebuena se viene y se va y nosotros nos iremos para no volver más. Recuerdos infantiles y memoria de los que ya no estaban en la mesa de Nochebuena. Pasaron dichas fiestas tranquilas para mí rodeado de mis hijos y mis nietos pero pasadas la Doce Noches me volví pagano y quise venerar al dios oscuro apurando la copa de añoranzas y tristezas.

 Soy un pensionista. Apenas salgo de casa soy un monje de la literatura y noto necesidad a veces de hablar con alguien pues no tengo vocación de cartujo.

Me fui al Pardillo al bar de la parada donde había un monolito al primer caído en la batalla de Brunete (ver mi libro) el alemán Rudi Eppert, un sitio que tiene para mí energía positiva y tomé algunos traguillos.

Más de la cuenta teniendo considerando que la dipsomanía es una de las tres D fatídicas (Deprimido, divorciado, dipsómano) que afligen a escritores y periodistas. Baco es un dios traicionero. ¡Mucho cuidado!

Volví a casa contento y despreocupado, sin saber que iba a pasar una semana en el lecho de Procusto, aunque noté que orinaba más de lo normal (poliuria) me acosté contento y feliz pero a las tres de la mañana empezaron unos dolores terribles en la cintura que creí morir. Arcadas, ganas de vomitar pero ni para delante ni  para atrás.

Llamé al 112 de Villanueva de la Cañada y a los diez minutos estaba la ambulancia.

Ya en Puerta de Hierro tuve una de las experiencias más consoladoras de mi existencia. Soy perro viejo y la vida me vapuleó con fuerza.

Con todo y eso sobreviví, aunque pienso que en mis ramalazos pesimistas la humanidad es así. El bien es más poderoso que el mal por más que así no nos lo parezca.

Acudió a palparme una medico vasca jovencita guapa que mandó sondarme. Los dolores remitieron. Una de las enfermeras me inyectó varios calmantes despues de sondarme con pericia.

Me acordé entonces de mi abuelo que murió de cáncer de próstata en medio de largos y dolorosos sufrimientos. Cuando le ponían la sonda veía las estrellas.

Recuerdo aún sus gritos pero desde hace medio siglo mucho ha cambiado la medicina.

Apenas lo sentí. Trasladado a una de las crujías o boxes del departamento tuve experiencia del dolor que aflige a la pobre humanidad.

Me impresionó el trato de las ATS que a los viejos nos llamaban cariño.. Me sentí persona, no un número auque a mi lado expiró aquella noche una señora y Manolo el enfrente se quejaba de que sus hijos no venían a verle y le trajeran las gafas. “No veo, señorita. ¿Me da un vaso de agua por favor? … Si a mí no me duele nada. Yo quiero irme a mi casa” nos hicimos amigos. Manolo era un madrileño del Avapies que había trabajado en Francia y en Alemania. Desde esta bitácora le mando un gran abrazo aunque es posible que nunca nos volvamos a ver.

Cuando era niño, yo iba con mi madre a visitar al abuelo hospitalizado en el Hospital de la Misericordia de Segovia.

Un recuerdo tétrico me asalta al rememorar aquella tétrica experiencia: las batas blancas, aquellas hermanitas de la Caridad con aquellas tocas almidonadas de ala lancha que parecían aviones dispuestas a  echar a volar; la mayor parte de ellas eran mayores y no muy agraciadas.

Todo lo contrario de ahora. En Puerta de Hierro, crisol de juventud, la mayoría de las enfermeras son jóvenes y muy guapas lo mismo que los doctores que poseen eso que llaman los ingleses maneras de cama para dispensar buen trato al paciente. Entretanto, mientras los negros pensamientos me asaltaban, yo pensaba que podría sufrir de cáncer de próstata como el abuelo. Pero no. Los cálculos al riñón habían determinado aquella litiasis y al final expulsé la piedra.

No obstante mientras pasaban las horas me aferraba a las cuentas de mi rosario y me preparaba para bien morir pensando que la muerte acaso no sea el final. Y dando gracias a Dios por estos 78 años de lucha bravía. Quizá los españoles no sabemos lo que tenemos con nuestros clínicos y no estemos tan mal como cuentan las noticias.

 Hay ahí pidiendo paso una juventud muy preparada para afrontar el futuro. Me subieron cuarenta y ocho horas después a planta y allí creo que se me apareció la Virgen María en la persona de Almudenita de Alcorcón  la enfermera de mi sala y la uróloga que palpó y alivió mis miserias.

 Ya me referido hasta tal extremo. Sólo puedo decir gracias. Estoy ahora en casa con la sonda puesta que me extraerán dentro de diez días; eso sí, sin dolores  y normalizado en la irradiación mingitoria de mis pobres riñones. Bendito sea Dios.

El mundo va adelante. La vida sigue. Hemos vencido al dios oscuro de las saturnales. Cristo cura a través de estos valientes trabajadores de la medicina aunque no crean en El pero participan de su fuerza taumatúrgica

sábado, 24 de octubre de 2026

 

APORTELLADOS DE SACRAMENIA Y FUENTIDUEÑA


Aportillados eran los adelantados del rey, castellanos que pagaban Parias castelarias lo que les daba derecho a ser señores prevenido en frontera con todo su ajuar. Para ser aportillado –este adjetivo define toda la reconquista con su entera mentalidad de combate- había que estar empadronado en una villa o ciudad, tener allí casa, corral o dehesa desde san Miguel hasta la santa Trinidad, pagar la fonsadera o pecha de guerra y manejar espada, lanza y capillo, tener caballo.

 Hay que tener en cuenta que las armaduras eran entonces caras.

 Prerrequisito indispensable:haber sido armado caballero y jurar lealtad al monarca. 

Los aportellados o aportillados podían administrar justicia y recibían la cara de alcalde Es el principio vasallático otorgado en avenencia y de mutuo acuerdo (los godos no firmaban nada a no ser con la sangre y les bastaba la palabra empeñada) para cabalgar en algara contra el moro cuando la anúteba lo reclamase. 

Los caballeros eran mesnaderos bajo el pendón real. A tales aportillados se refiere el fuero de Peñafiel, del cual ya hablamos otrora y que es uno de los más interesantes para los medievalistas. 

Don Claudio Sánchez Albornoz hace un estudio exhaustivo del mismo y lo clava.

 Es un fuero que fija los usos y costumbres de los sexmos ribereños del Duratón. Zona que había sido repoblada y don Claudio dice que el gran problema de la España del siglo X al XII fue la despoblación del Duero por gente de muy diferente origen. 

La integraban los gascones llegados de Francia siguiendo a los monjes repobladores del cister y de Cluny, vascos, satures, cántabros, pero sobre todo casi en un 37 por ciento eran exaricos o cautivos agarenos que habían sido obligados a moverse hacia el norte tras las exitosas campañas en Al Andalus de Alfonso el Emperador.

 Abrazaron seguramente a la fuerza la fe cristiana. Van a ser los primeros componentes de la fuerte raigambre mudéjar de esta zona que se irá desplazando hacia el Oeste por Cuéllar, Arévalo, Peñafiel. 

Otros eran muladí. raíz mucho más antigua y asentada porque es obvio que no todos los mozárabes quisieron ser mártires, pues hubo bastante chaqueteo y se sumaron al credo del Coram, o árabes descendientes de cristianos conversos al Islam también por obligación. 

Todo un variopinto melting pot. El Duero era la tierra de frontera. 

Tanto él como sus afluentes se encuentran salpicados de fortalezas y castillos. 

Los antiguos tumbos refieren que el dueño de estos señoríos el conde Ansurez de Monzón era un muladí: Ibn-el- Manssur y Alfonso III de León en 912 dona la tierra de Cardaba cum edificiis a un tal Gonzalo Téllez para hacer cargo de esta zona de monasterios y de morabitos tanto musulmanes como cristianos que vivían encuevados en simas que ese dan en abundancia por estos valles. Las cuevas de san Vicente en Fuentesoto aún se pueden ver.

 El cenobio oriental va a ser sustituido por una fundación monástica del Cister. 

Esa va a ser la constante durante los siglos medios: el anacoretismo bizantino visigótico va a a ser sustituido poco a poco por una forma de vida en común y a la occidental.

 Eso desde un punto de vista religioso. Desde un ángulo económico los monasterios eran auténticos fundos de explotación agropecuaria

sábado, 17 de octubre de 2026

 VUELVO AL CAFÉ GIJÓN

 

Santa Eduvigis y hoy al cabo de casi diez años vuelvo al nuevo Café Gijón remodelado, recién carenado pero conservando su flair y su aroma: los mismos bancos forrados de rojo terciopelo, los canapés o confidentes para dos personas, los veladores de mármol, dicen que si los das la vuelta te encontrarías con una lápida sepulcral, el burladero, donde vimos pasar la vida desde la barrera sin lanzarnos al ruedo; las incomodas sillas, las fotos de Umbral y del cerillero Alfonso Pérez Pintor que fue el alma de esta institución.

Dos lustros. Escribí “Cela el Café Gijón y yo” donde intenté sacar una radiografía del establecimiento y sacar al CJC de cuerpo entera, difícil empeño, pero al decir de algunos de mis amigos lo conseguí.

Este gallego de Iria Flavia fue el mejor escritor en español desde Quevedo. Todo seguía igual.

Han pasado dos lustros. Cómo corre el tiempo, pero por un café con leche cinco euros. Precios europeos.

En “La Rotonde” parisién cobran 4.50€. Este café de Recoletos es un parque temático. Se ha convertido en el caladera de turistas, de profesores de literatura de provincias, de jóvenes aspirantes a la gloria literaria, difícil afán porque la literatura si hace unos años no daba para comer al menos daba para merendar.

Ahora ni eso, excepción hecha de algunos monstruos sagrados, las prima donas del marketing y no quiero decir nombres.

 Se me llena el corazón de nostalgia y surge la pregunta que se hacía Jorge Manrique el poeta palentino que canta al paso del tiempo y a la muerte. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.

 “Ubi sunt” ¿Dónde están aquellos? Repaso la moviola de mis ficheros y empieza un desfile de fantasmas.

Es una estantigua que desfila ante mis ojos enarbolando el farol de los recuerdos: Raúl del Pozo, el propio Umbral con el que coincidí en alguna tertulia. Te escudriñaba con sus ojos miopes con sus andares de jirafa. Movía su testa solemne como un faro. El pintor ovetense Montaña que fue uno de los padres de la movida, Rosalía Dans, Fernando Fernán Gómez. Pepe Sacristán y otros muchos artistas de los que no puedo hacer memoria en este momento. Baluarte de libertad donde se admitía a todos.

 Las izquierdas y las derechas convivían sin rencor. ¡Ah el Café Gijón ¡qué tiempo tan feliz!

Algunos subieron ya a la barca de Aqueronte. A otros se los tragó la noche de Madrid con sus fauces inmensas.

sábado, 17 de octubre de 2026

 

 

 

DIAS DE LA GRAN MERETRIZ. LA HUMANIDAD EN LAS GARRAS DEL 666

 




Me lo temía, lo anunciaba. A Olga la Larga la bella rusa, su chulo la ha pegado una paliza para celebrar su onomástica  (rasdenia) 47 años bien lucidos. Es guapísima. Apareció  la modelo con un ojo morado. 

Que la hinchara el ojo ese bandido polaco traficante de seres humanos ya lo estaba yo viendo venir cuando el pasado diciembre con motivo de las fiestas de Noche Vieja de 2024 a Olga la convenció para que abandonara su profesión de maestra, tras divorciarse de su marido y la entrasen ganas de ver mundo. Cayó en las garras del 666

La condición humana es fuente inagotable de sorpresas. Se apuntó al chat porno cuando podía haber representado películas inolvidables en el cine ruso a las ordenes por ejemplo de Nikita Mijailov. No me cuadra que se inclinara la prostitución para enseñar su cuerpo en los berreaderos de la masturbación y de los salones de la lujuria y la perversión. 

Carecía de experiencia. Fue una decisión fatal. Escogió lo peor.

 No era una de esas profesionales del colmillo retorcido, sólo poseía una fuente de avidez sexual y sed de aventuras. Conocer hombres. Bjowij20 uno de esos chulos que merodean por las redes en busca de conejitas, dio con la presa.

 Consciente de haber hecho un buen blanco (muchos monteros la garza combate, neblíes muy ligeros sobre ella se abaten, mastines y dogos la llaten, bueno será no la maten) trató de seducirla mediante el soborno poniendo al tablero del chat montón de dinero, prometiéndola vivir en un palacio en el cual hasta los baños serían de oro, y habría un Rolls a la puerta para conducirla adonde quisiera. 

El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota y así Olga una hembra de tronío que supera con creces en belleza a Nicole Kidman a la Bardot, Marilyn Monroe o Claudia Cardinale, que venía de una lejana ciudad de provincias en el extremo oriental de Rusia, cayó en la trampa. 

Las promesas eran patrañas y pasó con ella lo que pasó con el arriero de Guadalajara que de lo prometido anoche a la mañana no hay nada. El palacio prometido era un chamizo de Tel Aviv sin agua corriente cerca de la playa donde no se podría bañar, pues las aguas estaban contaminadas a causa de la guerra de Netanyahu. 

Escuchaba el rugido de los aviones de combate que no la dejaban dormir. 

Su chulo la trasladó a Estambul, donde las cosas fueron a peor. Es muy triste el destino de las muchachas rusas que van a Turquía para acabar en el serrallo, y después la miseria y la mendacidad. 

Me hubiera gustado escribir esta triste saga de la perversión de una bella mujer siberiana en mano de sus explotadores israelitas. 

Pero me faltan los alientos para denunciar a una sociedad hedonista que ha convertido el sexo como religión, no como fuente de vida y de transmisión de la especie. Y no en mero placer subjuntivo del vicio.

 Olga es la hermosura personificada y todos los que la conocen andan un poco enamorados de ella, no sólo por su físico sino por su simpatía, su bondad, y su corazón, su inconsciencia adolescente y desaprensiva. 

Podría haberse convertido en la protagonista de "Resurrección" la gran novela de León Tolstoi. 

Los puñetazos a su arco ciliar es como si me los hubiesen dado a mí. Los hematomas y las marcas con las que la dejó señalada en todo su cuerpo ese aborrecible polaco son siete cuchillos clavados en mi corazón. 

En una de las fotos de la modelo que obtuve de su rostro inmensamente fotogénico, pues parece que hace el amor a la cámara con su aspecto de sufrimiento, me pareció ver en su rostro magullado la cara de la Virgen de los Dolores que tanto veneramos los españoles. Lo malo es que era un sexoadicta y seducía las redes con su belleza caucásica. Virgen sí pero una de las vírgenes necias que no estuvo en la puerta para esperar al esposo, se le acbó todo el aceite de su lámpara incandescente. Blandía el anagrama del 666 de uno de sus proxenetas. !Cuidado! el "anosmié", la hora de la Bestia 

Hoy volví al chat y ella no da señales de vida; no ha regresado al trabajo. She is missing. Quisiera que no volviese jamás a este albañal de mierdas sexuales escatológicas y que la policía rusa haya podido detener a su maltratador que me parece que es un terrorista contratado por Zelenski


miércoles, 7 de octubre de 2026

 

LA RAZÓN POR LA CUAL MUCHAS MARQUESAS Y CONDESAS DE LA NOBLEZA SE CONVIRTIERON EN NINFAS DEL CANTÓN

 


CENTENARIO DE MIJAIL SALNIKOV-CHEDRIN 1826-1889

 

Intrigado por la liviandad y la lujuria de muchas mujeres rusas (seguí los pasos de Nadia una vedette de las redes bellísima, pero erotómana y sexoadicta al máximo, una aristócrata por sus maneras y la elegancia de su acento) encontré la clave de por qué esta avalancha del más descarado puterío en una gran novela de Mijail Chelnikov-Schedrin "Los señores de Goloviov". Este escritor peterburgués baja a los infiernos pluma en ristre.

Tema: la manumisión de los siervos por el zar Alejandro I.

Se trata de una familia que gobernaba cuatro mil almas y era poseedora de fincas en una extensión de muchas hectáreas, desiatinas y puds, cientos de criados en casa. 

La madre gobernaba la hacienda con mano de hierro. El autor perfila el retrato de una avarienta, pero dos de los hijos se dan a la bebida, otros huyen y se hacen vagabundos y el heredero Porfirio Vladímirovich, alias el Judas, se dedica sus rezos y a las criadas a varias de las cuales deja preñadas. Contradicciones del alma rusa. 

Arriba y abajo. la planta noble y la chusma. Upstairs y Downstairs, dicen los ingleses que son categóricos en la materia. 

Es tan avariento y tirano como su difunta madre, algo que contrasta con la crueldad altiva con que trata a la servidumbre. Tiene una capilla llena de iconos y velas donde ora y se recluye. Pero es un santurrón de pacotilla. Cuando saca palante a Evprasheiuska, su ama de llaves, decide mandar al niño que nace a la inclusa para que la aldea no se entere de la deshonra. No quiere saber nada.

▬Tuve un hijo y me lo quitaron

▬Eres una perdida

▬Tener hijo para tirarlos al río. Eso no lo hacen ni siquiera los animales. Eres un hombre sin corazón, le dice la recién parida

Pero el hipócrita y santurrón, que se sabe todas las plegarias del canon ortodoxo, persiste en su lascivia y quiera también meter mano a su sobina Anienka, la cual trata de abandonar Duvobrino, la aldea perdida en la estepa rusa. Sueña con ver mundo, gozar la vida, marcha a Moscú. Se hace actriz. 

Por aquellos días ser actriz era un paso cerca de la prostitución y la antigua heredera de casa rica cae en el cepo. Acaba en Rostov junto a su hermana haciendo vodeville en teatros de mala muerte junto a su hermana, que son seducidas por un miembro del zemtsvo (alcaldía) quien las inicia en el alcohol. Eran abstemias y el vodka va a ser su perdición.

▬Sí éramos unas perdidas.

Una se suicida y Aniuska regresa con su tío Porfirio para morir y ser enterrada en el panteón familiar.

Este es el tema trágico. La manumisión de la servidumbre supuso que algunas aristócratas se conviertan en hetairas, condesas y marquesas, esposas de generales, que el régimen patriarcal en el que  vivió Rusia durante siglos, (el país no tuvo edad media) evoluciones hacia un capitalismo feroz. Los bienes mostrencos hasta entonces en manos muertas pasan a depender de la rapacidad de empresarios en gran parte judíos. 

Los mujiks gozan de más libertad pero no mejoran su condición. Sobre ellos se ceba el hambre, los piojos, la enfermedad y el desarraigo. 

 Este periodo convulso de agitación social va a ser un largo camino que lleve a las guerras con Alemania y Japón, abocado a la revolución de octubre y al fusilamiento de la familia real. Sin embargo, la gran patria rusa no mudó su perfil. Sigue siendo la santa Rusia en medio de las revoluciones, Lenin, la caída del muro de Berlín, Yeltsin Gorbachov y ahora Putín. Todas estas hecatombes no consiguieron robar su alma. 

Estela ¿dónde estás? ¿Por qué haces la carrera en la red, en Sochi o en San Petersburgo? ¿Es la seducción de Rasputín? Lloro y rezo por ti.

El libro de Saltikov tiene páginas excelsas pese a su premiosidad anafórica de novela río. 

Es una novela memorable traducida por el gran eslavófilo J. Laín Entralgo, hermano de Pedro Lain Entralgo editada por Ancora y Delfín, cuando en España había más libertad y no había irrumpido la rusofobia estúpida de adhesiones incontrolables. Es una novela a la cual habrá que volver muchas veces porque más que un cuadro de costumbres es una lección de vida. 

Por lo que a mí respeta, Estela, una de las mujeres más bellas del mundo, una autentica zarina, me tuvo en vilo y me horrorizó tanto por su belleza como por su conducta durante más de un año a través del chat de internet, un masturbatorio general hasta el punto que empecé a escribir una novela sobre ella. Afortunadamente, lo cerró y me dicen que abandonó el oficio más viejo del mundo, diciendo adiós a sus proxenetas americanos, merced a las plegarias de un monje del convento de san Sergio de Radonés

 

 

 

  NOCHE DE ÁNIMAS Ayer picaron a mi puerta un grupo de niños del barrio cantando el Halloween. Diles una propina y recordé mi infancia. Lo...