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miércoles, 4 de febrero de 2026

 

POR QUÉ ESTA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA ES ANEPIGRAFA. PERO ANTONIO PARRA DESCUBRIÓ QUE TENÍA PADRE Y MADRE ANDRES LAGUNA QUE NO QUISO FIRMARLO POR MIEDO A LA INQUISICIÓN, ERA UN CONVERSO

 

VOLVIENDO AL LAZARILLO DE TORMES

 

Yacemos en casas de poco trigo dados al trato torpe con las mulas del diablo que es como llamaban en Toledo a las barraganas de los clérigos pues más vale fortuna que caballo ni mula y al hombre desdichado la puerca le pare perros, nos movemos entre motolitas que parece que nunca rompieron un plato, curas torvos, mercedarios visitadores que en un año gastan más zapatos que todo el convento, clérigos avaros y crueles como el arcipreste de Talavera que por poco casi le rompe la crisma al pobre lazarillo en la creencia que le sisaba los bodigos y ermitaños santurrones que al morir dejan una prole de muchos hijos habidos con las beatas que visitaban su cenobio.

La segunda parte es un ataque a la moralidad laxa del clero del s. XVI en toda la regla.

Yo descubrí quién era el autor del lazarillo que no fue otro que Andrés Laguna capellán del emperador Carlos V y su protomédico, experto en hierbas medicinales y en eso me afirmo. 

A lo largo de toda la obra que se lee de corrido como una gran novela que es pese a los lances exagerados he descubierto muchos refranes, idiotismos y segovianismos que escuché en boca de muchos viejos cuando era niño.

Más vale fortuna que caballo ni mula. Ser como la encina que solo da frutos a palos y los de Segovia estamos bien vareados, somos gente resignada que acepta el dolor con una sonrisa aunque nos queme la rabia por dentro.

─Lázaro, engañado me has.

─ ¿Cómo dice, tío?

─Yo comía de dos en dos y no me decías nada─ le dice el cruel ciego en el pasaje del racimo de uvas que les regalaron los vendimiadores de Oropesa.

El ciego maldito fue su maestro que le inició en la universidad de la vida. Lázaro espabiló. En pago al coscorrón contra el toro de mármol de Salamanca y la treta de beber el vino del jarro por un canuto lo dejó estampado en un barral. Y no olió el poste.

La segunda parte de la obra parece haber sido redactado por una pluma diferente pero muy experta en conocimientos bíblicos.

“Vana es la industria humana e inane su sabiduría cuando Dios no la guía”. 

Esta sentencia sólo pudo ser escrita por un converso y el doctor Laguna procedía de la judería de Segovia.

 Quiero creer que a pesar de haber recibido órdenes mayores seguía practicando de oculto la vieja Ley pero no podía ser el cuervo más negro que sus alas. Por todo el libro flota el pavor a la Inquisición. De ahí que Andrés Laguna que era amigo  y fámulo del emperador Carlos V no lo firme con su nombre.

 El protagonista lidia con su desventura. Es un vagabundo sin suerte que sabía ayudar a misa. Sus problemas con la justicia dan con su cuerpo en galeras.

Es compañero de cama de atunes y bogavantes. Ocurre un naufragio y la narración de la tempestad es de una categoría descriptiva magistral.

El náufrago es recogido por unos pescadores que lo meten en un tonel creyendo que era una sardina de gran tamaño y van por Castilla exhibiéndolo como si fuese un hombre pez como atracción de feria.

Hay un aspecto que soslayé o no reparé en él por inadvertencia al escribir mi libro sobre Andrés Laguna escribió el Lazarillo.

Dije que el protagonista era el hambre. En cambio después de una segunda lectura no estoy tan seguro porque hay también sexo a porrillo, sexo y cuernos.

 Claro que aquí los que jodían eran los curas y los obispos. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota. Mozas del cántaro. Cantoneras. Damas de toldo y arandela. 

“A ningunos me incliné tanto como a los eclesiásticos por ser gente secreta, casa, rica y paciente”  comenta una de las visitadoras del P. Anselmo el ermitaño. Aquellos reverendos cataban la mejor tajada. No habían aparecido aun los pederastas. 

Los frailes se constituían en garañones que afirmaban la pureza de la raza. A la sazón el sexo no era preocupación de los pobres hambrientos que no llevaban vida tan regalada.

─Lázaro de Tormes cálate el sombrero para que no se te vean los tochos.

─Pues mírese bien a los suyos bien a los suyos, su reverencia ─ le dijo a un abad amante del vino que, cuando le invitaban bebía más que un saludador.

 Cuando a Lazarillo lo casan con la querida del arcipreste de Toledo y en el pasaje del eremita que engendró una  reciella de rapacines, hijos naturales. 

Lazarillo se resigna a su suerte, sufre y aguanta porque en España el que aguanta gana y se echa novia a una mondonguera que le da de comer morcillas y lo viste con una pelliza de raja segoviana con lo cual pudo aliviar su desnudez porque “desnudo nací, denudo me hallo, ni pierdo ni gano" y así sucesivamente.

 Este libro que nos hizo reír y llorar a generaciones es epitome de la grandeza y contundencia de la lengua española

Miércoles, 4 de febrero de 2026

martes, 3 de febrero de 2026

 Una LIRA Y UN TREBOL EN LA 3ª AVENIDA (II)

 

Cuando aterricé en el aeropuerto Kennedy aquel día de San Andrés de 1976 se cernía  sobre la Gran Manzana una potente cellisca. Era el atardecer. Y tocamos tierra sorteando las nubes. Una gran turbulencia se abatía. 

Venía en el asiento de al lado un polaco que, por miedo le entraron ganas de rezar, se apretaba contra la silla y pasaba los dieces de su rosario:

─Scary. Tengo pánico.

─Dont worry, mister, ya hemos aterrizado.

El acojonamiento de aquel viajero era un signo de los que me esperaba. Un funesto presagio. Me había, al salir de Madrid, dado mi director Donato León Tierno una recomendación:

─Parrita, tú cuenta una historia.

Yo sabía que venía a cerrar la tienda. Que se acababa la prensa del Movimiento. 

 otra foprma de hacer periodismo. Cambiariamos la elegancia por la plebeyez y la chabacanería. Concluía un ciclo de grandes corresponsales en el extranjero conjugando la novedad noticiosa con la literatura: Julio Camba, Ricardo León que narró la guerra del 14 desde las trincheras alemanas, Hemingway, Rodrigo Royo, García Serrano, Pistolesi, Ismael Herraiz (“Italia fuera de combate”), Blanco Tobio, Celso Collazo, Alfonso Barra. Pombo Angulo el corresponsal de La Vanguardia que dió a conocer la caida de Berlín.

 Eran cronistas que medían la temperatura de un país no sólo por la combustión política sino también por sus alacridades poéticas: el habla, sus gentes, su historia, sus tradiciones. 

Hoy todo se ha vuelto como más brutal.

Trump tiene modales de esbirro. Es petulante y necio. Mucha gente se pregunta cómo puede ser que un contratista de obras neoyorquino podrido de dolares con aspecto de camionero de la Ruta 66 pueda haber alcanzado la presidencia de los USA. Con  semejante patán no es de recibo.  

Es la narración a cara de perro. Periodismo de cejas bajas que dirían en Fleet Street y nosotros aspirábamos a la excelencia. Cejas altas. Hice de mi capa un sayo.

Yo venía a echar el cierre y me encontré con una metrópoli que me recibía con una temperatura bajo de cinco bajo cero con unas cuantas pesetas en el bosillo que di a un judío para que me encontrara una casa. Se las di y le ofrecí tabaco.

-Aquí solo fumamos hierba- me dijo

Me dirigí a un hotel cerca de la ONU y desde allí largué mi primer despacho. Subí al restaurante a tomar café y al regresar noté que me habían robado las gafas y mi pluma estilográfica, aquella estilográfica donde yo pergeñaba mis artículos antes de pasarlos a máquina. Un mal barrunto. A pesar de todo, sobreviví.

 Nueva York es la ciudad que no duerme, la ciudad automática. Razón llevaba Julio Camba. Era el futuro y yo venía de Europa, una Europa que era el pasado. Como mejor supe y pude narré las intercadencias de la era Carter. My name is Jimmy Carter.

─Jimmy who?

El manisero de Plains. Tenía modales y una dialéctica que me recordaba las páginas de la novela del Tío Tom. 

Creo que fue el último de los presidentes americanos que profesaba el cristianismo. Protestante metodista el cual todos los domingos iba a misa y no se cohibía en afirmar que la guerra nuclear sería el fin del mundo. 

Porque había hecho la mili a bordo de un submarino armado con misiles con una capacidad deletérea nunca vista en la historia de la humanidad. Era Carter el segundo de a bordo del almirante Rickover.

continuará

 

martes, 3 de febrero de 2026

 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

 CLOVER & HARP LOS PUBS DE LA TERCERA AVENIDA

 

Nueva York cuando yo la conocí era una ciudad judía bajo la vara del alcalde Koch primer munícipe pero los que curraban eran los irlandeses e italianos (todos en la policía) subidos a los andamios cual albañiles constructores real state bienes raíces. Una escala más abajo se situaban los negros de Brooklyn y del Bronx, tribus y pueblo de Dios y en la cola, los hispanos pero los que llevaban la voz cantante y el control político, todo el papeleo de los impuestos y alcabalas, eran los del pueblo elegido.

Con todas las tasas que enviaba la alcaldía neoyorquina a la Ciudad Santa se podía sustentar todo el estado de Israel así que los hasidim de Mea Shearin el barrio ortodoxo de Jerusalén pudieran pasarse los días de claro en claro y las noches de turbio en turbio, los meses y los años, estudiando la Torá para saber y discernir cuándo llegará el mesías.

Estudiar y procrear hijos cumpliendo el mandato bíblico de crecer y multiplicaos era el lema que se ha conservado inalterable a lo largo de los siglos. El mundo varía pero ellos no cambian nunca.

 Tuve buenos amigos judíos: Sam que me vigilaba ─trabajaba para la CIA─ y leía mis crónicas y obtuvo para mí el carné de conducir gratis y un estanquero de la calle 22 que me proporcionaba  cigarros puros de vitola verde baratitos y me llevaba cada mñana los periódicos el New York Times, el Wall Street Journal, New York Post vespertino, Los Angeles Times y el Miami Herald. Se llamaba Baruch.

Yo veía algún que otro sábado ver a estos judíos ortodoxos con sus sombreros ridículos, sus blancas camisas, enfundados en dulletas talares, barbas raquíticas y ojos inexpresivos subir a la sinagoga del barrio seguidos de una recua de judieznos, niños con cara de listos, con aladares laterales cayéndoles sobre el rostro a manera de coletita. Que iban al asrrimo de sus padres, la madre siempre detrás.

Las esposas de los hasídicos no cesaban de parir. En algunas familias la prole era de más de quince hijos. Todos esperando la llegada del Mesías.

Las mujeres gastaban peluca, ningún afeite sobre sus rostros, nada de maquillaje. Iban por la vida sin maquillaje. Y al verlas yo pensaba: "quieren pasar por feas para no atraer la atención de otros hombres que no fuesen sus maridos, pero son la ruina de la industrias cosmética. Ya no se pinta la cara la novia de Reverte. Se lava con agua clara.

El detalle me sigue impresionando todavía porque la contramedida a lo que se estila en occidente: el sexo como deleite no en función reproductiva. 

La castidad judía se alza contra la lujuria pagana cristianizada. En ese sentido no soy un “goim” y si algún rastro de judaísmo ─dicen que los Parras venimos de la tribu perdida─ aplaudo la medida. Lo importante es la descendencia, los hijos. No la libido.

Dejemos en paz a los judíos y su misteriosa resistencia a lo largo de los siglos.

 A mí lo que me gustaba de Nueva York eran aquellas tabernas irlandesas de la Tercera Avenida donde acudía tras despachar mi crónica a Madrid con un letrero a la puerta, verde que te quiero verde como la verde Erín, la hoja del trébol y el harpa de las nereidas que se bañaban en las aguas del río Liffey. Eran celtas  y los que hablaban el inglés más puro.

Al entrar allí era como si escuchase el rumor de las olas al estallar contra los acantilados de County Cork o  cantarín  acento del hablar dulce de County Sligo.

─How are you, paddy?

─Not so bad. Struggling along

─This is my round. Pint of guinnes, please.

La cerveza negra nos ponía en órbita y la Tercera Avenida se convertía en un rincón, a little corner of Dublin. 

Sobre todo cuando sonaba mi balada preferida “The rumbling Rover”. La cual cuenta la historia de un vagabundo que recorre la Isla de los Santos y de los Cantos (Eire) con un harpa y un violín. 

Era la canción que escuché de labios mi primera mujer cuya madre era de origen fenian (irish) del clan de los Heagerty. Originarios de Donegall. 

Aquellos  vasos de negra cerveza forman parte de los recuerdos dulces que tengo al cabo de tantos años de la Gran Manzana pero los hay amargos como cuando unos negros en un traslado me robaron un abrigo de pieles, una bicicleta que había comprado en Londres, o el asalto que padeció mi mujer (no sé si la violaron cuando abandonamos el piso de Manhattan y nos fuimos a vivir a la isla contigua) al mudamos de casa.

 O aquella vez en que viajando en el transbordador de Staten Island navegando cerca de la Estatua de la Libertad vimos desde cubierta varios cadáveres de ahogados que la corriente había arrastrado por la bahía del Hudson.

 

jueves, 29 de enero de 2026

 ANTONO PELAYO

Me muevo yo entre el emuná judío y el carisma cisterciense. Me llega la noticia con dolor de que mi compañero de COMILLAS Antonio Pelayo ─somos de la misma quinta. Él acaba de cumplir 82 y a mí me llegan en junio─ va a ser procesado en Roma por un lío de pantalones. 

No me consta. Subjetivamente los que acusan a la SRI ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el suyo. Hipócritas, sepulcros blanqueados. Estamos hartos de ver en la radio, la TV, los periódicos homenajes al vicio nefando y cuando salta un caso de posible homosexualidad entre los clérigos se rasgan las vestiduras y preparan la de dios es cristo. Un ten con ten, señores.

Objetivamente, he de decir que en el curso de Retórica 1959-60 cuando éramos compañeros de terna y al pasar lista iba detrás de mí después de Perea, jamás dio un escándalo, ni nadie pudo señalarle por perder aceite. Ni era de esos grupos profesos en amistades particulares, que se la meneaban tras el biombo de la camarilla.

Ahora, eso sí, era uno de esos efebos guapos, semblantes eternos de la pintura de Fra Angelico y Boticelli. Creo que era de familia aristócrata de Valladolid por lo cual los padres jesuitas le tenían buen concepto. 

Estaba entre los adelantados de la clase aunque el primero era un tal Aburto, vasco, una eminencia en matemáticas, en Física y Química, en latín y en Oratoria. 

Años del concilio se produjo la desbandada. 

Quedaron vacíos los seminarios y de aquel curso, en que yo estaba, sólo cantaron misa él y Aramburu un bilbaíno que era el que mejor jugaba a pala. De ellos nunca volví a saber más nada, pero una tarde me encontré con Antonio Pelayo en el Gijón y me pagó una copa al tiempo que me contaba sus andanzas y yo presenté al viejo colega corresponsal a todos los de mi cuadrilla.

─Velay nuestro gran colega. Es el mejor conocedor de las cavernas vaticanas─ dije yo con frase de una novela de André Gide

─Roma doma─ contestó Antonio

Fue lo único que hablamos al cabo de casi medio siglo.

Le dije que yo también había sido corresponsal de Pyresa en Londres y NY y que leía sus crónicas en el YA y en Cope para enterarme de lo que pasaba en la curia. Un laberinto difícil. Siempre consideré que la vaticonología era aún más ardua que la kremlinología, pero nuestro colega que es un periodista avezado se movía como Pedro por su casa siendo testigo de los grandes cambios, para mí traumáticos cambios que ocurrieron con el “aggiornamento”. Nunca yo perdí la fe, pero desde que ocurrió esta involución, esta fe mía se ha vuelto la fe del carbonero.

─Galileo Galilei ¿la tierra es redonda?

─Pues sí. E por si muove

Así que me muevo entre las escarpadas sendas del emuná o inspiración judía y el carisma cisterciense. Quienes tratan de convertir el cristianismo en una cuestión de bragueta sean anatema. Vayan todos al infierno. Son unos cabrones. 

Me solidarizo pues con Antonio Pelayo que debe de estar pasándolo mal en estos tiempos de tribulación por más que yo ya no tenga nada que ver ni con el YA fenecido ni con la Cope emisora de los obispos ni con tanto cenizo episcopal. Con Cristo sí. 

El único que entiende y perdona al pecador. Sospecho que alguien dentro de las esferas vaticanas ha querido bajar de su pedestal a este corresponsal vallisoletano un eminente vaticanista. Percibo que detrás del caso hay una sórdida conspiración. Pelayo, no te rindas. Ten fuerte.

 

jueves, 29 de enero de 2026

 

martes, 27 de enero de 2026

  ADAMUZ

Adamuz moruno y funeral

Que llora a los trenes descarrilados

Entre llanuras y olivares

Córdoba lejana y sola

Lágrimas del Guadalquivir

Es la hora de la tristeza

Y el blablabla comentarista

Del sanedrín

Que todo lo sabe

Y la gran verdad ignora

Hablar por hablar

Que escucho con recacho

Mientras la lluvia

Baña y purifica

Los campos de enero

Un rail descangallado entre el balasto

Y los durmientes de la vía

Oigo el estampido del Ave

Descarrilado

Hoy más que nunca choque de trenes

Está el orangután en su rama

Zampándose una banana

Quien habla de dimisión

Mi poltrona es cómoda y caliente

No se irá ese gorila

Mientras Abalos ministro de la cosa

Se iba de putas

Y no reparaba el ferrocarril

De su competencia

Metió mano al cajón

Con la siniestra

Y con la diestra le tentaba el clítoris

A una dama de la noche

En un puticlub

Los 45 muertos

De Adamuz piden venganza

Se alza el pueblo el clamor del pueblo contra tanta corrupción

Estelionato

Peculados

Desfalcos

Desamor

 

martes, 27 de enero de 2026

miércoles, 21 de enero de 2026

 EL MITO DOMJUANESCO

 

España en su gloriosa literatura trajo al mundo el mito de don Juan. 

Se centra sobre  cómo resuelve la teología católica el enigma de la otra vida y consiguientemente el del libre albedrío contra la dinámica protestante. 

Lutero postulaba sin demasiado rigor la creencia de que los elegidos no pecan nunca. 

Tanto Tirso en el Burlador de Sevilla se subleva contra esta interpretación y aboga por la vida mística como en el Tenorio de Zorrilla. 

Somos salvados mediante el arrepentimiento. Don Juan un libertino para el cual toda mujer es un motivo de concupiscencia (“yo a los altos palacios subí, yo a las chozas bajé y en todas partes dejé memoria infausta de mí”) en el Don Juan de Tirso el engaño forma parte de la trama. Es algo más complicado.

 Goza igualmente de duquesas de alta alcurnia y de humildes pescaderas. 

huye, siempre finge, siempre escapa. 

El Dr. Marañón aduce en el estudio psicológico que en la personalidad insaciable sexualmente no hay componente varonil sino feminoide. Era un poco marica, amen de impotente.

 Para el seductor no es tan importante el acto carnal como el orgullo de rendir a la hembra Y HABERLA VENCIDO,ora solteras, ora casadas, ora vírgenes consagradas al Señor como doña Inés, ora mujeres del arroyo. 

Se trata de un mito eterno. El afán de búsqueda crea en el alma insatisfacción y esa tristeza y soledad postcoital. 

En el fondo él se alegra cuando una vez rendidas ve llorar a sus amantes que acaban de perder la honra. No es el tema porque el amor es un laberinto, una cárcel de amor, un infierno portátil a causa de los celos. 

Juan Tenorio desafía a la divinidad en ñla creencia de que ganando el sexo se vence a Dios. o dicho de otra forma mucho más moderna la libido es la divinidad hecha carne. 

Largo nos lo fiáis. Forma parte de la rebelión de Luzbel pero viene luego el arcángel Miguel gritando quis sicut deus y don Juan se transforma en don Juan de Mañara un anciano arrepentido y rezador y con eso la teología se salva porque el mensaje es bien nítido y resplandeciente:

─La misericordia divina acoge en sus brazos al pecador

Hay otra vida después de la muerte.

 Con lo cual fray Gabriel Téllez el mercedario y el pobre don José Zorrilla alzan el estandarte de la fe en el cristianismo. Y se curan en salud evitando que la Inquisición les eche la zarpa.

 Por eso el Tenorio era una pieza irrevocable que se representaba en el mes de difuntos a la caída de la hoja y todos regresábamos de las comedias a casa mitad tristes mitad contentos repitiendo aquellos versos que resonaron a la vera del Guadalquivir:

─¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más clara la luna brilla para que nos amemos tú y yo?

Ay doña Inés del alma mía, aquella novicia que nos robó el corazón imbele. ¿Dónde estará ahora?

Qué sé yo.

miércoles, 21 de enero de 2026

miércoles, 31 de diciembre de 2025

 SAN SILVESTRE Y EL ÚLTIMO PAPA

 

Dicen por Astorga cuna del bable “San Silvestre el año acabeste” y hurgo entre mis papeles y encuentro una profecía sobre el último Papa. Este patricio romano empezó su pontificado cuando aun humeaban las cenizas de los mártires en la última persecución de Galba. 

Cuando apareció en el cielo una estrella que gritó a Constantino “in hoc signo vinces”, cayó el emperador de hinojos y desde entonces todos los cristianos andamos persignándonos por el camino y haciendo la señal  de la cruz par espantar a los malos espíritus. Melancólica tarde de san Silvestre que yo celebro con tedeums y letanías. 

Tedeums por lo vivido y letanías de arrepentimiento. Cuentan las crónicas que el bendito Silvestre que vivió a mediados del siglo IV se distinguió entre los padres del Concilio de Nicea cuyo bimilenario acaba de tener lugar fustigando la teología antitrinitaria arrianos y donatistas. 

Yo pecador de 81 años he visto pasar la vida. Ya casi nada me sorprende. Silvester Abend la tarde de este que fue uno de los primeros papas  llena de tristeza y melancolía las calles de Alemania. Dice la tradición que san Silvestre  antes de ser ordenado presbítero fue un militar destinado a un destacamento de la ciudad de Colonia.

 Los días empiezan a crecer y me asaltan vagos pensamientos sobre el final. De acuerdo con ciertos augurios un día de san Silvestre la humanidad escuchará la trompeta del juicio final. ¿Quién será el último sucesor de san Pedro? ¿León XIV el Papa reinante que trata de corregir los hierros y exabruptos de su predecesor? 

La noche de Navidad los fieles cristianos pudimos escuchar en la voz timbrada de un diacono el canto de la calenda y eso es motivo de esperanza. ¿Nos acercamos al final? ¿Aparecerá Cristo triunfante en los cielos? 

Ojalá, pero las cosas no pintan tal. Por lo pronto tenemos mucho Trump. Mucho Zelenski y la liga de los aliados del mal parece estar ganando la partida. 

A los creyentes nos toca agachar la cabeza, guardar silencio y esperar. 

Loado sea Cristo y alabanzas al glorioso san Silvestre. Otro año más. Queda abierta la puerta del 2026. ¿Qué pasará?

  POR QUÉ ESTA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA ES ANEPIGRAFA. PERO ANTONIO PARRA DESCUBRIÓ QUE TENÍA PADRE Y MADRE ANDRES LAGUNA QUE NO QUI...