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martes, 28 de abril de 2026

 

ADRIANO EL GRAN EMPERADOR SEVILLANO METIÓ EN VEREDA A LOS JUDIOS QUE SE SUBLEBARON BAJO EL MANDO DE UN RABINO QUE SE CREÍA EL MESÍAS








ADRIAN WALL

 

Acaba de pasar la feria de abril fastos en la Maestranza toros miuras saltando al albero. El minotauro. Rindamos culto a los dioses, sangre en la arena que derramaron Morante de la Puebla y otros diestros. 

Sevilla no  es mora ni gitana ni cristiana. Es romana que enciende el fuego sagrado e incendia el altar de la diosa Macarena. Elegancia del paseíllo y un aire displicente que recorre mis arterias desde la catedral más grande que vieron los siglos hasta la torre de la Giralda y torre del Oro.

 No puedo menos de pensar en las ruinas de la Italica de las cuales uno de los Argensolas, poeta eximio, canta a sus ruinas y hace el despeje plaza.

 En Italia nació el mejor emperador que tuvo Roma de la rama de Cneo Scipión el africano. Una familia poderosa.

 Pero advenediza. Los romanos castizos de burlaban de su acento español. Ya entonces ceceaban y cambiam la t de etiam (también) por esiam los hispánicos. 

Amaban los toros, los caballos. De Italica salieron los mejores equites (jinetes), el vino y las mujeres aunque de Publius Aelius Hadrianus a decir de biógrafos bebía los vientos por los efebos y un adolescente Antínoo ofrendó su vida en holocausto para que los dioses alargasen la vida del prócer Adriano. 

Le llamaban el hispanico, su marcado deje andaluz causaba la hilaridad de los adustos senadores del foro. 

Amaba los libros, decía que sin libros no se puede vivir. Pueden que no escondan la verdad pero sí una parte de la verdad y ello era debido a su formación helénica. 

filohelenismo se manifiesta en esta inclinación a los clásicos, y el dejarse crecer la barba, como los griegos, pues hasta él todos los emperadores eran imbeles excepto Nerón y ese gusto por la cáscara amarga. Pelillos a la mar. 

El amor inverso no constituía una anomalía reseñable para la Roma del imperio. Se casó con todo y eso con una hispanioca, una tal Paulina que era sobrina de Trajano otro emperador hispánico nacido en Cauca (Coca).

Viví yo dos años en Eboracum (York) a poca distancia de la muralla de Adriano. 

Se dice que la mandó construír de mar a mar unos 140 kilómetros para contener el avance de los caledonios pero otros historiadores piensan que lo hizo para mantener  ocupadas a sus legiones duranye la hibernación y no relajasen músculo.

 Él fundó la Legio VII Victrix integrada por españoles en casi su totalidad¡, acuartelada entre León y Astorga  pero tambien mandó a la Deioterana que operó en Palestina para sofocar la rebelión de Judea comandada por Simón bar Kojbar que se hacía pasar por el Mesías.

 Una de las razones del conflicto  fue que el gran emperador bético suprimió la circuncisión y el precepto sabático. Cambió el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina y construyó un monumento a Júpiter en el lugar del antiguo templo destruido por Vespasiano. Y otro a Venus al pie del Golgota. 

Fue un gran militar y el más viajero de los emperadores. Recorrió la Tingitania, Mauritania, Libia, fundó ciudades en Asia Menor, contuvo a los dacios contra los cuales mandó las dos legiones radicdas en Panonia (Hungría): la Minerva Fikdelis y la Legio Tertia Augusta. 

Contra los partos lo que hoy es Persia operó con la Primigenia Pia. Ellas son algunas de las veinte legiones con las que Roma aseguró su imperio. Fue el bético un protector de la cultura y un “structor”. Constructor.

Levantó termas, acueductos, columnas rostrales  como la de Roma y el castillo der Sant Angelo murió en el 138 a los 62 años. Escribió tratados sobre el arte de la guerra y algunas poesías. Sólo se conserva un poema que escenifica el paso bre y circunspecto del ser humano sobre la tierra.

No persiguió a los cristianos pero se las tuvo tiesas con los judíos;ya en el siglo II empezaron a dar guerra. Gente indomable y conflictiva. Salve imperator Hadrianus. Tú fuiste el más grande




Animula, vagula, blandula

Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos...
Pequeña alma, blanda, errante
Huésped y amiga del cuerpo
¿Dónde morarás ahora
Pálida, rígida, desnuda

miércoles, 11 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

 

ASI VIVI YO LA INFAUSTA NOCHE DEL 23F

 

23 F LA GRAN CHARLOTADA

 

El coronel Tejero  pasó ayer cumpliéndose 44 años del día de autos a mejor vida. Justus ut palma florebit (todo un signo y un aviso seguramente, el buen picoleto ha muerto en la cama a los 97 años) pero fue el gran payaso de la gran farsa. 

Lo tomaron de pendejo con su histriónico gesto pistola en mano en la tribuna del congreso aquel malhadado atardecer de febrero de hace 44 años que yo recuerdo perfectamente cuando conecté el transistor, noche de transistores, noche larga. 

Radiaban música militar. Cogí el tapabocas, me puse la gorra y la chaqueta de pana y me dirigí al congreso. Vivíamos en Antonio Leyva. Un hongo atmosférico sobre Madrid el sombrero de la contaminación.  Había sido un invierno seco.

Sobre las calles de Valencia rodaban los tanques. El general Milán del Bosch estaba saliendo con sus tropas a la calle.

─Ya están ahí

Pero no estaban ahí. Sólo comenzaba el tinglado de la antigua farsa. Me dirigí al Café Gijón. Estaba cerrado. 

Bajando por Recoletos ví a uno de la secreta que tenía a un descamisado en el suelo y le apuntaba con una pistola y en la Puerta de Alcalá fui testigo de lo que me pareció ser un golpe organizado desde arriba. 

Tres tipos con cara de palo comunicándose en inglé con su walkytalky y debajo de la gabardina abultaba una Uzi la metralleta israelí. Aquellos fulanos recién aterrizados desde la base de Langley la sede de la CIA eran los que estaban dirigiendo el “golpe”. 

En el Hotel Palace me tomé  casi una azumbre de cervezas en parte para combatir el frío y en parte para ahuyentar el canguis. 

Con mi cámara  Pentax en ristre retrataba a todo lo que se movía. 

Saqué incluso al general Santamaría jefe de la policía nacional meando en los urinarios de la planta baja del hotel. 

Me quedé sin tabaco y le pedí un cigarrillo a un fotógrafo inglés. Me dijo que trabajaba para Reuter. Mentalmente, empecé a atar cabos mentalmente. ¿Pero cómo puede haber venido de Londres este tipo a semejante corrida de toros? 

Alguien debió de darle el tip off (alerta). El retratista inglés y los tipos de la CIA con el sonotone y la gabardina, la ametralladora oculta en la pechero, fueron para mí datos convincentes de que todo aquello había sido un montaje. El objetivo desde luego apuntalar el sistema democrático que se estaba viniendo abajo y de paso acabar con el ejército español. 

Cuando era corresponsal en Londres, era la idea que propalaban los británicos desguazarlo para acabar con los restos del franquismo. La idea era convertirlo en una ONG. Mi colega inglés me vigilaba con un aire de sospecha al tiempo que me surtía de Pall Mall superlargos, el tabaco caro que yo  fumaba en Londres.

─No pareces español. Where are you from? Hablas el inglés como un irlandés. ¿Eres un paddy?[i]

Le dejé con la palabra en la boca y contesté a la interrogación con otra pregunta como los gallegos

─¿Y tú?

Hice  a continuación mutis por el foro

El Butanito berreaba a sus anchas narrando el golpe como si fuera un partido de fútbol. Fue la noche de las radios largas y de los cuchillos largos pero luego fuese y no hubo nada como ocurría en las comedias de capa y espada.

 Habló el rey de madrugada. Roma locuta causa finita.  La tensión fue menguando. Y de pronto amaneció. Vimos, venida la mañana, salir ovantes, triunfantes a sus señorías, el golpe había fracasado. Ya éramos demócratas de toda la vida. Y a los pobres guardias civiles ─qué humillación─ saltando por la ventana del edificio de las Cortes. 

Abrieron los estancos. Compré más tabaco. Fui a devolverle sus cigarrillos al inglés pero éste había desaparecido.  Filmé dos carretes con mi querida Pentax e incauto tonto de mí se los doy a un colega del YA un tal Ángel Luis para que me los publicase (yo ya no tenía periódico) nunca los volvía a ver, porque aquel mamón trabajaba para el CESID. Con las mismas atravesando todo Madrid me dirigí a mi puesto de trabajo en la calle San Bernardo. 

Yo trabajaba en el gabinete de Prensa del Ministerio de Justicia. Tenía un poco de resaca.

jueves, 26 de febrero de 2026



[i] Paddy de san Patricio. Así se conoce a los nativos de Irlanda

miércoles, 18 de febrero de 2026

 

EL DÍA DE SAN SILVINO

Era el 17 de febrero un día especial. Era la onomástica de mi padre y allí fui a rezar por él a la iglesia de mi pueblo. Tirón de orejas, papá doquiera estés. Seguro que en el cielo gozando de la amistad de tus camaradas artilleros y del amor de tus hermanos pero sobre todo el de mamá. 

Ya sé que es difícil a día de hoy creer en la comunión de los santos, en la predestinación pues nacemos para la eternidad cuando el alma se separa del cuerpo. Ya sé que a día de hoy cuando todos creen en lo de acá abajo es muy penoso en lo que queda allá arriba. 

Pero yo sigo creyendo que hay vida después de la muerte. El hic et nunc (aquí y ahora) de la rabiosa actualidad no me vale. Porque esta vida es tránsito, pasaje, según el credo de Nicea. 

Morimos en la esperanza de la resurrección.

El día 17 de febrero era un día entrañable. Papá venía del cuartel una hora antes y le aguardábamos mirando por la ventana cruzar el puente de Valdevilla.

Nanito el hermano pequeño salía  escopetado a darle un beso echándose a sus brazos. Mi padre que era un artillero muy fuerte pues le llamaban el Sargento Fuerza y era capaz de coger con las manos dos proyectiles del quince y medio le subía a lo alto al pequeño.

El Nanito siempre estaba acatarrado, le colgaban dos mocos como dos candiles debajo de la nariz a quien alumbras, Luis Fernanditgo, hijo y casi le disparaba a las alturas.

 Otra cosa: Nanito, recién destetado y con cuco[1] debajo del mandil siempre estaba con el culo al aire. Arrópate hijo. 

Hoy hace un día perverso, decía mi padre, y en verdad eran días siniestros aquellos 17 de febrero en Segovia.

Si no nevaba, helaba y si no helaba chaparreaba, hacía un frío de los cojones.

Mamá había preparado un cocido para chuparse los dedos con tocino y con bola porque a mi padre le encantaba aplastar el tocino contra la rebanada de un chusco que traía del cuartel.

Para postre unas mantecadas que había horneado mi madre en la cocina de leña. Papá que nunca lo vi borracho. Bebía con moderación, que no faltara el vino a las comidas; daba un par de tientos al jarro de los que había mandado el abuelo de la cosecha del majuelo de Valtiendas.

Aquello no era vino. Era canto gregoriano. Lo busqué yo por mil tabernas y ya no se produce. No producía clavo ni te quedaba resaca.

Por desgracia a mí se me ha quedado la añoranza de aquel mosto sin sulfitos ni polvos que no emborrachaba y daba fuerzas. Al cual hoy lo denominan vino de la ribera.

Después, café, copa y puro. Poníamos Radio Segovia. Peticiones del oyente. Música al canto. Madre escuchaba la radio mientras cosía “Lo que nunca muere” o el “Consultorio de Elena Francis y la jornada la pasábamos divinamente al amor de la lumbre jugando a las cartas los hermanos”. Iban creciendo los días y apuntaba la primavera.

Algunos años ya habían crecido los almendros del Terminillo aquella finca en la ladera de la Lastrilla según se sale de Segovia pero casi siempre se helaban.

¿Y quién era san Silvino? Un santo godo obispo de Toulouse muerto en 718 y cuyas reliquias se guardan en un monasterio de los Países Bajos. El P. Croisset en su biografía dice era muy penitente.

Llevó toda su vida cilicio, una carlanca de púas apretándole la cintura que no se quitaba ni para dormir (mirabile dictu)[2]. Casó al rey Chigberto con su esposa Adelaida, hizo una peregrinación a Jerusalén y predicó el evangelio a los francos.

Agrega este biógrafo que era de cabellos rubios, alta estatura, fuerzas formidables. Justo como papá, que era tan forzudo como un buey. Dios lo tenga en su gloria y que nos espere allá muchos años

 

18 de febrero de 2026

miércoles, 4 de febrero de 2026

 

POR QUÉ ESTA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA ES ANEPIGRAFA. PERO ANTONIO PARRA DESCUBRIÓ QUE TENÍA PADRE Y MADRE ANDRES LAGUNA QUE NO QUISO FIRMARLO POR MIEDO A LA INQUISICIÓN, ERA UN CONVERSO

 

VOLVIENDO AL LAZARILLO DE TORMES

 

Yacemos en casas de poco trigo dados al trato torpe con las mulas del diablo que es como llamaban en Toledo a las barraganas de los clérigos pues más vale fortuna que caballo ni mula y al hombre desdichado la puerca le pare perros, nos movemos entre motolitas que parece que nunca rompieron un plato, curas torvos, mercedarios visitadores que en un año gastan más zapatos que todo el convento, clérigos avaros y crueles como el arcipreste de Talavera que por poco casi le rompe la crisma al pobre lazarillo en la creencia que le sisaba los bodigos y ermitaños santurrones que al morir dejan una prole de muchos hijos habidos con las beatas que visitaban su cenobio.

La segunda parte es un ataque a la moralidad laxa del clero del s. XVI en toda la regla.

Yo descubrí quién era el autor del lazarillo que no fue otro que Andrés Laguna capellán del emperador Carlos V y su protomédico, experto en hierbas medicinales y en eso me afirmo. 

A lo largo de toda la obra que se lee de corrido como una gran novela que es pese a los lances exagerados he descubierto muchos refranes, idiotismos y segovianismos que escuché en boca de muchos viejos cuando era niño.

Más vale fortuna que caballo ni mula. Ser como la encina que solo da frutos a palos y los de Segovia estamos bien vareados, somos gente resignada que acepta el dolor con una sonrisa aunque nos queme la rabia por dentro.

─Lázaro, engañado me has.

─ ¿Cómo dice, tío?

─Yo comía de dos en dos y no me decías nada─ le dice el cruel ciego en el pasaje del racimo de uvas que les regalaron los vendimiadores de Oropesa.

El ciego maldito fue su maestro que le inició en la universidad de la vida. Lázaro espabiló. En pago al coscorrón contra el toro de mármol de Salamanca y la treta de beber el vino del jarro por un canuto lo dejó estampado en un barral. Y no olió el poste.

La segunda parte de la obra parece haber sido redactado por una pluma diferente pero muy experta en conocimientos bíblicos.

“Vana es la industria humana e inane su sabiduría cuando Dios no la guía”. 

Esta sentencia sólo pudo ser escrita por un converso y el doctor Laguna procedía de la judería de Segovia.

 Quiero creer que a pesar de haber recibido órdenes mayores seguía practicando de oculto la vieja Ley pero no podía ser el cuervo más negro que sus alas. Por todo el libro flota el pavor a la Inquisición. De ahí que Andrés Laguna que era amigo  y fámulo del emperador Carlos V no lo firme con su nombre.

 El protagonista lidia con su desventura. Es un vagabundo sin suerte que sabía ayudar a misa. Sus problemas con la justicia dan con su cuerpo en galeras.

Es compañero de cama de atunes y bogavantes. Ocurre un naufragio y la narración de la tempestad es de una categoría descriptiva magistral.

El náufrago es recogido por unos pescadores que lo meten en un tonel creyendo que era una sardina de gran tamaño y van por Castilla exhibiéndolo como si fuese un hombre pez como atracción de feria.

Hay un aspecto que soslayé o no reparé en él por inadvertencia al escribir mi libro sobre Andrés Laguna escribió el Lazarillo.

Dije que el protagonista era el hambre. En cambio después de una segunda lectura no estoy tan seguro porque hay también sexo a porrillo, sexo y cuernos.

 Claro que aquí los que jodían eran los curas y los obispos. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota. Mozas del cántaro. Cantoneras. Damas de toldo y arandela. 

“A ningunos me incliné tanto como a los eclesiásticos por ser gente secreta, casa, rica y paciente”  comenta una de las visitadoras del P. Anselmo el ermitaño. Aquellos reverendos cataban la mejor tajada. No habían aparecido aun los pederastas. 

Los frailes se constituían en garañones que afirmaban la pureza de la raza. A la sazón el sexo no era preocupación de los pobres hambrientos que no llevaban vida tan regalada.

─Lázaro de Tormes cálate el sombrero para que no se te vean los tochos.

─Pues mírese bien a los suyos bien a los suyos, su reverencia ─ le dijo a un abad amante del vino que, cuando le invitaban bebía más que un saludador.

 Cuando a Lazarillo lo casan con la querida del arcipreste de Toledo y en el pasaje del eremita que engendró una  reciella de rapacines, hijos naturales. 

Lazarillo se resigna a su suerte, sufre y aguanta porque en España el que aguanta gana y se echa novia a una mondonguera que le da de comer morcillas y lo viste con una pelliza de raja segoviana con lo cual pudo aliviar su desnudez porque “desnudo nací, denudo me hallo, ni pierdo ni gano" y así sucesivamente.

 Este libro que nos hizo reír y llorar a generaciones es epitome de la grandeza y contundencia de la lengua española

Miércoles, 4 de febrero de 2026

martes, 3 de febrero de 2026

 Una LIRA Y UN TREBOL EN LA 3ª AVENIDA (II)

 

Cuando aterricé en el aeropuerto Kennedy aquel día de San Andrés de 1976 se cernía  sobre la Gran Manzana una potente cellisca. Era el atardecer. Y tocamos tierra sorteando las nubes. Una gran turbulencia se abatía. 

Venía en el asiento de al lado un polaco que, por miedo le entraron ganas de rezar, se apretaba contra la silla y pasaba los dieces de su rosario:

─Scary. Tengo pánico.

─Dont worry, mister, ya hemos aterrizado.

El acojonamiento de aquel viajero era un signo de los que me esperaba. Un funesto presagio. Me había, al salir de Madrid, dado mi director Donato León Tierno una recomendación:

─Parrita, tú cuenta una historia.

Yo sabía que venía a cerrar la tienda. Que se acababa la prensa del Movimiento. 

 otra foprma de hacer periodismo. Cambiariamos la elegancia por la plebeyez y la chabacanería. Concluía un ciclo de grandes corresponsales en el extranjero conjugando la novedad noticiosa con la literatura: Julio Camba, Ricardo León que narró la guerra del 14 desde las trincheras alemanas, Hemingway, Rodrigo Royo, García Serrano, Pistolesi, Ismael Herraiz (“Italia fuera de combate”), Blanco Tobio, Celso Collazo, Alfonso Barra. Pombo Angulo el corresponsal de La Vanguardia que dió a conocer la caida de Berlín.

 Eran cronistas que medían la temperatura de un país no sólo por la combustión política sino también por sus alacridades poéticas: el habla, sus gentes, su historia, sus tradiciones. 

Hoy todo se ha vuelto como más brutal.

Trump tiene modales de esbirro. Es petulante y necio. Mucha gente se pregunta cómo puede ser que un contratista de obras neoyorquino podrido de dolares con aspecto de camionero de la Ruta 66 pueda haber alcanzado la presidencia de los USA. Con  semejante patán no es de recibo.  

Es la narración a cara de perro. Periodismo de cejas bajas que dirían en Fleet Street y nosotros aspirábamos a la excelencia. Cejas altas. Hice de mi capa un sayo.

Yo venía a echar el cierre y me encontré con una metrópoli que me recibía con una temperatura bajo de cinco bajo cero con unas cuantas pesetas en el bosillo que di a un judío para que me encontrara una casa. Se las di y le ofrecí tabaco.

-Aquí solo fumamos hierba- me dijo

Me dirigí a un hotel cerca de la ONU y desde allí largué mi primer despacho. Subí al restaurante a tomar café y al regresar noté que me habían robado las gafas y mi pluma estilográfica, aquella estilográfica donde yo pergeñaba mis artículos antes de pasarlos a máquina. Un mal barrunto. A pesar de todo, sobreviví.

 Nueva York es la ciudad que no duerme, la ciudad automática. Razón llevaba Julio Camba. Era el futuro y yo venía de Europa, una Europa que era el pasado. Como mejor supe y pude narré las intercadencias de la era Carter. My name is Jimmy Carter.

─Jimmy who?

El manisero de Plains. Tenía modales y una dialéctica que me recordaba las páginas de la novela del Tío Tom. 

Creo que fue el último de los presidentes americanos que profesaba el cristianismo. Protestante metodista el cual todos los domingos iba a misa y no se cohibía en afirmar que la guerra nuclear sería el fin del mundo. 

Porque había hecho la mili a bordo de un submarino armado con misiles con una capacidad deletérea nunca vista en la historia de la humanidad. Era Carter el segundo de a bordo del almirante Rickover.

continuará

 

martes, 3 de febrero de 2026

 

 

  ADRIANO EL GRAN EMPERADOR SEVILLANO METIÓ EN VEREDA A LOS JUDIOS QUE SE SUBLEBARON BAJO EL MANDO DE UN RABINO QUE SE CREÍA EL MESÍAS ADRIA...