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jueves, 29 de enero de 2026

 ANTONO PELAYO

Me muevo yo entre el emuná judío y el carisma cisterciense. Me llega la noticia con dolor de que mi compañero de COMILLAS Antonio Pelayo ─somos de la misma quinta. Él acaba de cumplir 82 y a mí me llegan en junio─ va a ser procesado en Roma por un lío de pantalones. 

No me consta. Subjetivamente los que acusan a la SRI ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el suyo. Hipócritas, sepulcros blanqueados. Estamos hartos de ver en la radio, la TV, los periódicos homenajes al vicio nefando y cuando salta un caso de posible homosexualidad entre los clérigos se rasgan las vestiduras y preparan la de dios es cristo. Un ten con ten, señores.

Objetivamente, he de decir que en el curso de Retórica 1959-60 cuando éramos compañeros de terna y al pasar lista iba detrás de mí después de Perea, jamás dio un escándalo, ni nadie pudo señalarle por perder aceite. Ni era de esos grupos profesos en amistades particulares, que se la meneaban tras el biombo de la camarilla.

Ahora, eso sí, era uno de esos efebos guapos, semblantes eternos de la pintura de Fra Angelico y Boticelli. Creo que era de familia aristócrata de Valladolid por lo cual los padres jesuitas le tenían buen concepto. 

Estaba entre los adelantados de la clase aunque el primero era un tal Aburto, vasco, una eminencia en matemáticas, en Física y Química, en latín y en Oratoria. 

Años del concilio se produjo la desbandada. 

Quedaron vacíos los seminarios y de aquel curso, en que yo estaba, sólo cantaron misa él y Aramburu un bilbaíno que era el que mejor jugaba a pala. De ellos nunca volví a saber más nada, pero una tarde me encontré con Antonio Pelayo en el Gijón y me pagó una copa al tiempo que me contaba sus andanzas y yo presenté al viejo colega corresponsal a todos los de mi cuadrilla.

─Velay nuestro gran colega. Es el mejor conocedor de las cavernas vaticanas─ dije yo con frase de una novela de André Gide

─Roma doma─ contestó Antonio

Fue lo único que hablamos al cabo de casi medio siglo.

Le dije que yo también había sido corresponsal de Pyresa en Londres y NY y que leía sus crónicas en el YA y en Cope para enterarme de lo que pasaba en la curia. Un laberinto difícil. Siempre consideré que la vaticonología era aún más ardua que la kremlinología, pero nuestro colega que es un periodista avezado se movía como Pedro por su casa siendo testigo de los grandes cambios, para mí traumáticos cambios que ocurrieron con el “aggiornamento”. Nunca yo perdí la fe, pero desde que ocurrió esta involución, esta fe mía se ha vuelto la fe del carbonero.

─Galileo Galilei ¿la tierra es redonda?

─Pues sí. E por si muove

Así que me muevo entre las escarpadas sendas del emuná o inspiración judía y el carisma cisterciense. Quienes tratan de convertir el cristianismo en una cuestión de bragueta sean anatema. Vayan todos al infierno. Son unos cabrones. 

Me solidarizo pues con Antonio Pelayo que debe de estar pasándolo mal en estos tiempos de tribulación por más que yo ya no tenga nada que ver ni con el YA fenecido ni con la Cope emisora de los obispos ni con tanto cenizo episcopal. Con Cristo sí. 

El único que entiende y perdona al pecador. Sospecho que alguien dentro de las esferas vaticanas ha querido bajar de su pedestal a este corresponsal vallisoletano un eminente vaticanista. Percibo que detrás del caso hay una sórdida conspiración. Pelayo, no te rindas. Ten fuerte.

 

jueves, 29 de enero de 2026

 

martes, 27 de enero de 2026

  ADAMUZ

Adamuz moruno y funeral

Que llora a los trenes descarrilados

Entre llanuras y olivares

Córdoba lejana y sola

Lágrimas del Guadalquivir

Es la hora de la tristeza

Y el blablabla comentarista

Del sanedrín

Que todo lo sabe

Y la gran verdad ignora

Hablar por hablar

Que escucho con recacho

Mientras la lluvia

Baña y purifica

Los campos de enero

Un rail descangallado entre el balasto

Y los durmientes de la vía

Oigo el estampido del Ave

Descarrilado

Hoy más que nunca choque de trenes

Está el orangután en su rama

Zampándose una banana

Quien habla de dimisión

Mi poltrona es cómoda y caliente

No se irá ese gorila

Mientras Abalos ministro de la cosa

Se iba de putas

Y no reparaba el ferrocarril

De su competencia

Metió mano al cajón

Con la siniestra

Y con la diestra le tentaba el clítoris

A una dama de la noche

En un puticlub

Los 45 muertos

De Adamuz piden venganza

Se alza el pueblo el clamor del pueblo contra tanta corrupción

Estelionato

Peculados

Desfalcos

Desamor

 

martes, 27 de enero de 2026

miércoles, 21 de enero de 2026

 EL MITO DOMJUANESCO

 

España en su gloriosa literatura trajo al mundo el mito de don Juan. 

Se centra sobre  cómo resuelve la teología católica el enigma de la otra vida y consiguientemente el del libre albedrío contra la dinámica protestante. 

Lutero postulaba sin demasiado rigor la creencia de que los elegidos no pecan nunca. 

Tanto Tirso en el Burlador de Sevilla se subleva contra esta interpretación y aboga por la vida mística como en el Tenorio de Zorrilla. 

Somos salvados mediante el arrepentimiento. Don Juan un libertino para el cual toda mujer es un motivo de concupiscencia (“yo a los altos palacios subí, yo a las chozas bajé y en todas partes dejé memoria infausta de mí”) en el Don Juan de Tirso el engaño forma parte de la trama. Es algo más complicado.

 Goza igualmente de duquesas de alta alcurnia y de humildes pescaderas. 

huye, siempre finge, siempre escapa. 

El Dr. Marañón aduce en el estudio psicológico que en la personalidad insaciable sexualmente no hay componente varonil sino feminoide. Era un poco marica, amen de impotente.

 Para el seductor no es tan importante el acto carnal como el orgullo de rendir a la hembra Y HABERLA VENCIDO,ora solteras, ora casadas, ora vírgenes consagradas al Señor como doña Inés, ora mujeres del arroyo. 

Se trata de un mito eterno. El afán de búsqueda crea en el alma insatisfacción y esa tristeza y soledad postcoital. 

En el fondo él se alegra cuando una vez rendidas ve llorar a sus amantes que acaban de perder la honra. No es el tema porque el amor es un laberinto, una cárcel de amor, un infierno portátil a causa de los celos. 

Juan Tenorio desafía a la divinidad en ñla creencia de que ganando el sexo se vence a Dios. o dicho de otra forma mucho más moderna la libido es la divinidad hecha carne. 

Largo nos lo fiáis. Forma parte de la rebelión de Luzbel pero viene luego el arcángel Miguel gritando quis sicut deus y don Juan se transforma en don Juan de Mañara un anciano arrepentido y rezador y con eso la teología se salva porque el mensaje es bien nítido y resplandeciente:

─La misericordia divina acoge en sus brazos al pecador

Hay otra vida después de la muerte.

 Con lo cual fray Gabriel Téllez el mercedario y el pobre don José Zorrilla alzan el estandarte de la fe en el cristianismo. Y se curan en salud evitando que la Inquisición les eche la zarpa.

 Por eso el Tenorio era una pieza irrevocable que se representaba en el mes de difuntos a la caída de la hoja y todos regresábamos de las comedias a casa mitad tristes mitad contentos repitiendo aquellos versos que resonaron a la vera del Guadalquivir:

─¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más clara la luna brilla para que nos amemos tú y yo?

Ay doña Inés del alma mía, aquella novicia que nos robó el corazón imbele. ¿Dónde estará ahora?

Qué sé yo.

miércoles, 21 de enero de 2026

  ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre...